
Reykjahlíð: la mejor base para explorar el lago Mývatn en el norte de Islandia
Reykjahlíð es un pequeño pueblo situado en la orilla norte del lago Mývatn, en el norte de Islandia. A su alrededor hay cráteres volcánicos, zonas geotérmicas, campos de lava y humedales.
Si estás recorriendo la Ring Road o haciendo la ruta del Diamond Circle, lo más probable es que acabes pasando por aquí: es el lugar donde la mayoría de viajeros se alojan para explorar toda la zona de Mývatn.
Vistazo general a Reykjahlíð
Reykjahlíð no es ni mucho menos una ciudad. Tiene unos 227 habitantes (según el censo de 2021) y el propio pueblo es tranquilo, pequeño y bastante discreto.
Lo importante no es tanto el pueblo en sí, sino todo lo que hay alrededor. De hecho, entender esto es clave antes de organizar el viaje.
¿Qué es exactamente Reykjahlíð?
Reykjahlíð está situado en la orilla norte del lago Mývatn, dentro del municipio de Þingeyjarsveit, en la región de Norðurland eystra (el noreste de Islandia).
En la práctica, es el principal punto de apoyo para visitar la zona de Mývatn. Aquí es donde la mayoría de viajeros duermen, comen, repostan gasolina y hacen la compra antes de seguir explorando. Sin este pequeño pueblo, moverse por esta parte del norte de Islandia sería bastante más complicado.
El paisaje que rodea Reykjahlíð está marcado por el sistema volcánico de Krafla. En apenas unos minutos en coche puedes encontrar campos de lava, zonas geotérmicas, pseudocráteres, humedales y cráteres volcánicos.
Además, toda esta área se sitúa justo sobre el límite entre las placas tectónicas euroasiática y norteamericana, así que no se trata de volcanes antiguos sin actividad: aquí la geología sigue muy viva.
Un poco de historia
El episodio más importante en la historia del pueblo fueron los Fuegos de Mývatn (1724–1729). Durante ese periodo, erupciones del volcán Krafla provocaron coladas de lava que atravesaron Reykjahlíð en 1729.
La tradición local cuenta que la lava arrasó varios edificios agrícolas, pero se detuvo justo antes de alcanzar la iglesia de Reykjahlíð, que todavía se mantiene en pie (aunque el edificio actual es de 1972).
Hoy en día la iglesia es el principal punto histórico del pueblo, y la historia de la lava que se detuvo justo a sus puertas es uno de los relatos más conocidos de la zona.
Décadas más tarde hubo otro periodo volcánico importante, los Fuegos de Krafla (1975–1984), que volvió a transformar el paisaje. De hecho, es también la razón por la que ya no se puede bañar en la cueva de Grjótagjá: el agua se volvió demasiado caliente.

Por qué merece la pena dormir en Reykjahlíð (y no solo pasar de largo)
Muchos viajeros que recorren la Ring Road paran aquí unas horas y luego siguen conduciendo. Pero lo cierto es que eso es un error bastante común.
La gran ventaja de Reykjahlíð es que todo está muy cerca. Prácticamente todas las atracciones importantes de la región de Mývatn quedan a menos de 30 minutos en coche, y algunas incluso se pueden alcanzar caminando.
Si pasas la noche aquí puedes:
- visitar los lugares con mejor luz
- evitar los autobuses turísticos de primera hora
- recorrer la zona con más calma
Además, es uno de los pocos puntos del norte rural de Islandia donde puedes encontrar servicios básicos con facilidad:
- supermercado
- gasolinera
- farmacia básica
- Centro de visitantes (Gígur)
- alquiler de coches
- reparación de vehículos
Si estás haciendo un road trip entre Akureyri y el este de Islandia, es una parada nocturna muy lógica.
En cuanto a la duración de la estancia:
- 2 noches es lo mínimo recomendable.
- 1 noche es posible, pero seguramente te irás con la sensación de haberte perdido muchas cosas.
- 3 noches funcionan muy bien si quieres hacer rutas por cráteres, explorar las zonas geotérmicas, relajarte en los baños termales y dedicar un día al Diamond Circle sin ir con prisas.

Qué ver y hacer en Reykjahlíð y alrededores
La mayoría de lugares interesantes cerca de Reykjahlíð están a entre 15 y 30 minutos en coche del pueblo. Y lo bueno es que el paisaje cambia muchísimo en distancias muy cortas: cráteres volcánicos, campos de lava, zonas geotérmicas, orillas del lago y lugares perfectos para ver aves. En una simple excursión de medio día puedes combinar varias de estas cosas.
Dimmuborgir
Dimmuborgir significa literalmente “castillos oscuros”, y cuando lo ves entiendes enseguida por qué. Es un enorme campo de lava lleno de columnas, arcos naturales y pequeñas cuevas que se formaron hace unos 2.300 años.
Hay varios senderos señalizados que atraviesan la zona.
- El recorrido corto se hace en unos 30 minutos.
- El más largo dura alrededor de una hora y llega hasta una formación conocida como “la iglesia”.
Un detalle importante: no está permitido subirse a las formaciones de lava. Además de estar prohibido, la roca es bastante frágil y se rompe con facilidad.

Hverfjall (Hverfell)
Hverfjall es uno de los cráteres volcánicos más impresionantes de la región. Tiene unos 140 metros de profundidad y alrededor de 1.000 metros de diámetro, y se calcula que se formó hace entre 2.800 y 2.900 años.
Se puede subir hasta el borde del cráter y caminar por su perímetro. Desde arriba hay unas vistas espectaculares de toda la zona de Mývatn, así que es una de las caminatas más populares del área.
La ruta no es muy larga, pero el borde está bastante expuesto. Incluso en verano suele hacer mucho viento y bastante frío arriba. Calcula entre una y dos horas para recorrerlo tranquilamente.

Área geotérmica de Hverir (Námaskarð)
Hverir es uno de los campos geotérmicos más activos de Islandia. Aquí encontrarás fumarolas, pozas de barro hirviendo y suelos de colores amarillos y rojizos cargados de azufre.
El paisaje parece casi de otro planeta.
La visita es corta —se puede recorrer en 15 o 30 minutos caminando— pero aun así es uno de los lugares más impactantes de toda la zona.
Eso sí, hay que tomarse en serio la seguridad. El suelo fuera de los senderos señalizados puede estar extremadamente caliente y en el pasado ha habido personas que se han quemado. Lo mejor es mantenerse siempre en los caminos marcados.

Krafla y el cráter Víti
El sistema volcánico de Krafla es el responsable de buena parte del paisaje que ves en esta región.
Uno de sus puntos más conocidos es Stóra Víti, un cráter de explosión que se formó en 1724 y que hoy está lleno de un lago de color turquesa.
La caminata alrededor del cráter suele llevar entre 40 y 60 minutos.
Muy cerca está también Leirhnjúkur, un campo de lava donde hay un recorrido circular de entre una y dos horas que atraviesa coladas de lava todavía humeantes y con colores muy llamativos.
Es uno de los mejores lugares de Islandia para darse cuenta de lo reciente que es la actividad volcánica en esta zona.

Mývatn Nature Baths (Earth Lagoon)
Los Mývatn Nature Baths, que ahora operan bajo el nombre de Earth Lagoon, utilizan agua geotérmica que proviene de hasta 2.500 metros de profundidad.
Es uno de los mejores sitios para relajarse después de un día caminando por la zona. Además, suele ser más tranquilo y menos masificado que las famosas lagunas del suroeste de Islandia.
Según la información disponible en abril de 2026, el complejo está cerrado por renovaciones importantes, aunque se espera que vuelva a abrir en primavera.

Los pseudocráteres de Skútustaðagígar
Los cráteres de Skútustaðagígar en realidad no son cráteres volcánicos como tal.
Se formaron cuando una colada de lava avanzó sobre una zona de humedales. El contacto con el agua generó explosiones de vapor que dejaron depresiones con forma de cráter.
Hoy hay senderos sencillos que recorren el área y permiten pasear entre ellos. Además, es un lugar bastante bueno para ver aves, sobre todo en primavera y verano.

La cueva de lava Grjótagjá
Grjótagjá es una pequeña cueva de lava con agua geotérmica azul en su interior. Mucha gente la reconoce porque aparece en una escena de Juego de Tronos.
Durante años se utilizó como lugar para bañarse, pero tras los Fuegos de Krafla (1975–1984) el agua se volvió demasiado caliente y dejó de ser seguro.
Hoy en día solo se puede visitar, no bañarse.
La cueva es bastante pequeña y suele llenarse rápido de gente, así que ir temprano por la mañana suele ser la mejor idea.

Observación de aves y paisajes del lago
El nombre Mývatn significa literalmente “lago de los mosquitos”. Estos pequeños insectos (que no pican) sostienen uno de los ecosistemas de aves más ricos de Europa.
En verano se dice que se concentran aquí más especies de patos que en cualquier otro lugar del mundo, entre ellas:
- el pato de Barrow
- el porrón moñudo
- el porrón bastardo
- el falaropo picogrueso
También es habitual ver cisnes cantores y charranes árticos.
Uno de los lugares más tranquilos para observar aves es la península de Höfði, que tiene muy buenas vistas del lago.
Justo al lado del agua también está el Museo de Aves Sigurgeir, donde se exponen ejemplares de casi todas las aves que crían en Islandia. Es interesante para entender mejor la fauna local, incluso si no eres especialmente aficionado a la ornitología.

Cómo llegar a Reykjahlíð
Reykjahlíð está situado justo al lado de la Ring Road (Ruta 1 ) en el norte de Islandia. Desde Akureyri hay unos 83 km hacia el este, mientras que desde Reikiavik la distancia es de unos 470 km hacia el norte.
Para moverte por esta zona lo más práctico es tener coche. Existe transporte público, pero no sirve demasiado para ir visitando los distintos puntos de interés repartidos por la región.
La mayoría de viajeros llega desde Akureyri, un trayecto que suele llevar entre una hora y una hora y media en coche. También es habitual pasar por aquí siguiendo la Ring Road, tanto si vienes desde el oeste como desde el este.
Si sales desde Reikiavik, el viaje suele durar entre seis y siete horas. Las carreteras están en buen estado, aunque en algunos tramos son algo sinuosas.
Otra alternativa es volar desde Reikiavik al aeropuerto de Akureyri (AEY). Es un vuelo doméstico de unos 45 minutos, y una vez allí puedes alquilar un coche para continuar hasta Mývatn.
En verano también hay autobuses de Strætó que conectan Akureyri con Mývatn varias veces por semana. Eso sí, los horarios son limitados y bastante estacionales, así que no es la opción más práctica para recorrer la zona.
Reykjahlíð encaja muy bien como parada de un par de noches en un viaje por la Ring Road entre Akureyri y los fiordos del este. Además, es probablemente la base más cómoda para recorrer todo el Diamond Circle.
Opciones de itinerario desde Reykjahlíð
Cómo organizar la visita depende sobre todo del tiempo que tengas disponible. Estas son cuatro formas habituales de recorrer la zona, desde una parada rápida hasta usar Reykjahlíð como base para explorar todo el Diamond Circle.
Parada de medio día
Si solo tienes unas pocas horas, lo mejor es empezar por Hverir y después acercarte hasta Krafla y el cráter Víti.
Los dos lugares están muy cerca de la carretera principal, son muy vistosos y te permitirán entender rápidamente qué hace tan especial a la región de Mývatn.
No verás todo lo que ofrece la zona, pero al menos sí algunos de sus lugares más representativos.
Un día completo
Con un día entero ya puedes hacer una ruta bastante completa.
Un itinerario muy equilibrado podría ser:Hverir → Krafla/Víti → Leirhnjúkur → Grjótagjá → Hverfjall → Dimmuborgir → Earth Lagoon (si está abierta).
En un solo día verás zonas geotérmicas, cráteres volcánicos, campos de lava y terminarás relajándote en un baño termal, así que es una buena forma de tener una visión bastante completa de la zona.
Dos días en Reykjahlíð
Con dos días la visita ya se disfruta mucho más.
Puedes dedicar el primer día a recorrer tranquilamente los lugares más importantes alrededor del lago Mývatn siguiendo la ruta anterior.
El segundo día es perfecto para hacer el Diamond Circle, una ruta que incluye paradas como:
- Dettifoss, una de las cascadas más potentes de Europa (a unos 60 km)
- el impresionante cañón de Ásbyrgi
- Húsavík, famoso por las excursiones para ver ballenas
Si regresas hacia Akureyri, también puedes añadir la cascada Goðafoss por el camino.
Es un día largo, pero muy completo.
Reykjahlíð como base para el Diamond Circle
El Diamond Circle es una ruta circular de unos 250 km que conecta varios de los lugares más conocidos del norte de Islandia:
Reykjahlíð queda más o menos en el centro de este recorrido y además tiene más alojamientos que cualquier otro punto de la ruta. Por eso suele ser la base más práctica para pasar la noche.
Si te quedas dos noches aquí, tendrás tiempo suficiente para recorrer todo el Diamond Circle con calma y sin tener que ir corriendo de un sitio a otro.
Lugares poco conocidos cerca de Reykjahlíð
Muchos viajeros visitan los lugares más famosos de la zona y siguen su camino. Pero si tienes algo más de tiempo, hay algunos rincones alrededor de Reykjahlíð que suelen pasar desapercibidos y que merecen mucho la pena.
Uno de los mejores es la península de Höfði. Es una pequeña lengua de tierra rocosa que se adentra en el lago, con curiosas formaciones de lava a lo largo de la orilla, pequeñas calas tranquilas y muy buenas vistas del Mývatn. No suele estar muy concurrida y es uno de los lugares más agradables para pasear junto al lago con calma.
Otra opción interesante es el sendero Reykjahlíð–Grjótagjá–Hverfjall–Dimmuborgir. Son unos 14 km de recorrido (entre 3 y 4 horas solo en una dirección) que conectan varios de los lugares más conocidos de la zona en una sola ruta. En lugar de ir moviéndote de un aparcamiento a otro, vas recorriendo el paisaje a pie, lo que hace que la experiencia sea mucho más completa si te gusta caminar.
Si buscas algo un poco más aventurero, la cueva de lava Lofthellir es probablemente la actividad más especial de la zona. Se trata de un tubo volcánico de unos 3.500 años de antigüedad que conserva formaciones de hielo en su interior. Solo se puede visitar con guía y normalmente está disponible entre mayo y octubre.
Durante la visita hay que pasar por tramos estrechos donde toca avanzar agachado o incluso arrastrarse un poco. El casco está incluido y el precio suele rondar entre 43.000 y 50.000 coronas islandesas por persona. No es una excursión improvisada, pero es una de las experiencias más memorables que puedes hacer en el norte de Islandia. Conviene reservar con antelación con operadores como Geo Travel o Saga Travel.
Un detalle que muchos viajeros pasan por alto: Leirhnjúkur suele quedar en segundo plano frente al mirador del cráter Víti, pero el paseo por el campo de lava es realmente donde notas lo joven y activo que sigue siendo este paisaje. Si vas a Krafla, merece la pena no saltárselo.

Dónde alojarse en Reykjahlíð
Reykjahlíð y sus alrededores concentran la mayor parte de alojamientos de toda la zona de Mývatn. Aun así, la oferta no es enorme, por lo que conviene reservar con tiempo, especialmente si viajas en verano.
Estas son algunas opciones según el tipo de viaje:
- Para alojarse con más comodidad (tipo hotel): Fosshotel Mývatn (Berjaya Mývatn Hotel) y Sel Hotel Mývatn son los alojamientos que más se parecen a un hotel convencional, ambos con restaurante. Fosshotel Mývatn es bastante caro y en temporada alta puede superar los 1.000 dólares por persona y noche. Sel Hotel Mývatn suele ser algo más asequible, con habitaciones para dos personas alrededor de 400 dólares.
- Para una estancia con más personalidad: Vogafjós Farm Resort es probablemente el alojamiento más singular de la zona. Es una granja en funcionamiento con un café instalado en el propio establo de vacas, calentado con energía geotérmica, y con una propuesta gastronómica muy centrada en productos locales. Si te interesa ese tipo de experiencia, es una opción muy recomendable.
- Para alojamientos tranquilos y más independientes: Dimmuborgir Guesthouse y Hlíð Cottages funcionan muy bien si prefieres más privacidad y un entorno más natural.
- Opciones económicas: para viajeros con presupuesto más ajustado o que van improvisando ruta, Hlíð Camping and Guesthouse, CJA Camping y Vogar Travel Service suelen ser buenas alternativas.
Muchos alojamientos tienen vistas al lago o a los campos de lava. En invierno los precios bajan bastante y, además, la tranquilidad de la temporada baja hace que la zona se disfrute de otra manera.
Dónde comer y comprar provisiones
Las opciones para comer en Reykjahlíð son pocas, pero en general los sitios que hay utilizan buenos productos locales. No esperes una gran variedad: al fin y al cabo, es un pueblo de 227 habitantes. Aun así, lo que hay suele merecer la pena.
Restaurantes y cafeterías
El lugar más singular para comer es el Vogafjós Cowshed Café. Aquí hornean pan de centeno aprovechando el calor geotérmico, ahúman trucha ártica y sirven productos lácteos frescos de la propia granja. Probablemente sea la experiencia gastronómica más local de toda la zona.
En el pueblo, Gamli Bærinn es una buena opción para probar estofado de cordero o pescado local.
Daddi’s Pizza ofrece pizzas al horno de leña con ingredientes locales, y Mylla Restaurant, dentro del Fosshotel, es la opción más cuidada, con una cocina que mezcla influencias islandesas y europeas.
Eso sí, fuera del verano los horarios pueden variar bastante, así que conviene comprobarlos antes de planear la cena.
Supermercado y suministros
En el pueblo hay un supermercado, además de un Vínbúðin, la tienda estatal donde se vende alcohol en Islandia.
La gasolinera también es importante. Si vas a continuar hacia el este en dirección a Egilsstaðir, las estaciones de servicio empiezan a escasear bastante, así que es buena idea llenar el depósito antes de salir.

Mejor época para visitar Reykjahlíð
Reykjahlíð se puede visitar durante todo el año, pero cada estación ofrece una experiencia bastante diferente. El mejor momento depende sobre todo de lo que estés buscando en el viaje.
Verano (junio – agosto)
El verano es temporada alta en la zona. Los días son muy largos —en junio incluso hay sol de medianoche—, las carreteras suelen estar en mejores condiciones, hay muy buena observación de aves y prácticamente todo está abierto.
La parte menos buena es que los autobuses turísticos empiezan a llegar a media mañana, los precios suben y los mosquitos del lago (midges) están en su punto máximo entre junio y agosto. No pican, pero aparecen en grandes cantidades cerca del agua. Llevar una mosquitera para la cabeza o manga larga ayuda bastante.
Invierno (octubre – abril)
El invierno es una de las mejores épocas para ver auroras boreales. La zona incluso se promociona como la “capital de las auroras boreales de Islandia”, ya que la contaminación lumínica es muy baja y los cielos suelen ser bastante claros.
Además, el vapor de las zonas geotérmicas con el frío crea paisajes muy llamativos y los lugares turísticos suelen estar mucho más tranquilos.
El principal inconveniente son las condiciones de las carreteras. El tiempo puede cambiar muy rápido y algunas carreteras pueden cerrarse temporalmente. Antes de conducir, conviene consultar road.is y vedur.is para ver el estado de las carreteras y la previsión meteorológica.
Temporadas intermedias (mayo y septiembre)
Mayo y septiembre suelen ser meses muy interesantes para visitar la zona. Hay menos gente, los precios son algo más bajos y todavía se puede acceder bien a la mayoría de los lugares.
La actividad de aves sigue siendo bastante buena en ambos meses. Además, las auroras boreales empiezan a verse con bastante regularidad a partir de mediados de septiembre, lo que convierte ese mes en una buena combinación entre turismo y posibilidades de ver auroras.

Consejos prácticos para visitar Reykjahlíð
Antes de ir, hay algunas cosas que conviene tener en cuenta:
- Cuánto tiempo quedarse: Lo ideal es al menos dos noches. Con tres se disfruta mucho más de la zona. Si solo te quedas una noche, probablemente te irás con la sensación de haber visto muy poco.
- Distancias y tiempos de visita: En el mapa todo parece cerca, pero entre el clima, las caminatas y las paradas, las rutas suelen llevar más tiempo de lo que parece.
- Seguridad en zonas geotérmicas: En lugares como Hverir o Krafla, el suelo fuera de los senderos señalizados puede estar extremadamente caliente. Ha habido personas con quemaduras graves. Es importante mantenerse siempre en los caminos marcados.
- Mosquitos en verano: Son inofensivos, pero muy numerosos cerca del lago entre junio y agosto. Una mosquitera o ropa de manga larga ayuda bastante.
- Gasolina: Antes de seguir hacia el este conviene repostar en Reykjahlíð, ya que la siguiente gasolinera fiable queda bastante lejos.
- Reservar alojamiento: En verano los alojamientos se llenan rápido. Conviene reservar con bastante antelación, y aun más si quieres alojarte en Vogafjós.
- Auroras boreales en invierno: Descargar la app Vedur, consultar el pronóstico de auroras cada noche y estar dispuesto a alejarse un poco del pueblo para buscar cielos más oscuros puede marcar la diferencia.
- Grjótagjá: No intentes bañarte en la cueva. El agua lleva demasiado caliente desde los Fuegos de Krafla (1975–1984) y las autoridades lo desaconsejan claramente.
- Conducción fuera de carretera: Está prohibida en toda Islandia. Siempre hay que circular por carreteras o pistas señalizadas.

Conclusión
Reykjahlíð es uno de los pueblos más pequeños de Islandia, pero está rodeado de algunos de los paisajes más interesantes del país. A pocos minutos en coche puedes encontrar cráteres volcánicos, campos geotérmicos, formaciones de lava, humedales y un lago famoso por su abundancia de aves.
Tanto si haces una parada rápida como si decides quedarte varios días, es una base muy práctica para explorar el norte de Islandia y una buena excusa para tomarse el viaje por la Ring Road con más calma.








